"Actuar desde el corazon"
La energia del corazon es la que nos mantiene honestos y en integridad con nuestras intenciones. Venimos de la Luz, esa es nuestra familia. Somos todos UNO, la separatidad no existe. Actuar desde el corazon es: no hacer daño, ser honesto, íntegro, encontrar el gozo siempre y vivirlo al tope; ah! y también, dar las gracias.
11-11-11 FTG

Bùsqueda

jueves, 14 de marzo de 2013

NEUROCIENCIA – TU MENTE INMORTAL


Reprogramar el cerebro
Joe Dispenza (entrevista)
Hace algo más de veinte años, Joe Dispenza (de los maestros de “Y tú qué sabes”), fue arrollado por un todoterreno cuando participaba en un triatlón. El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó coincidía, tenía que operarse inmediatamente, debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30 centímetros desde la base del cuello hasta la base de la columna), ya que la tomografía demostraba que la médula estaba lesionada y que podría quedarse paralizado en cualquier momento.
Dispenza, que era quiropráctico, sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad permanente y, muy probablemente, con un dolor constante. Su decisión fue arriesgada: intentaría ayudar a su cuerpo a que se recuperara de manera natural, conocía bien todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un plan de acción que incluía autohipnosis, meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó totalmente en un tiempo récord y decidió ahondar en el tema.
Durante ocho años, estudió las remisiones espontáneas de enfermedades y le sorprendieron tanto los resultados que decidió volver a la universidad para intentar explicar científicamente lo que había descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo del cuerpo.
Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad Rutgers de New Brunswickle, en Nueva Jersey; obtuvo el doctorado en Quiropráctica en la Life University de Atlanta, donde se licenció magna cum laude y recibió el premio Clinical Proficiency Citation por la extraordinaria calidad de su relación con los pacientes. Miembro de la International Chiropractic Honor Society, ha cursado estudios de posgrado en neurología, neurofisiologí a, función cerebral, biología celular, genética, memorización, química cerebral, envejecimiento y longevidad. Desde 1997 ha dado conferencias ante más de diez mil personas en 17 países de los cinco continentes. A finales de mayo hablará en Madrid y Barcelona coincidiendo con la edición española de su libro Desarrolla tu cerebro.
“Podemos cambiar la mentalidad al crear nuevos cableados en el cerebro y fortalecerlos con nuestro pensamiento”
¿Cómo empezó a interesarse por el cerebro?
He entrevistado a cientos de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades -tumores malignos y benignos, enfermedades cardiacas, diabetes, alteraciones respiratorias, hipertensión arterial, colesterol alto, dolores músculo esqueléticos, raras alteraciones genéticas para las que la ciencia médica no tiene solución…-, pero cuyo cuerpo se ha regenerado por sí solo sin la ayuda de una intervención médica convencional, como la cirugía o los fármacos.
¿Milagro?
Observé que una de las causas principales de esas remisiones espontáneas era que habían cambiado su forma de pensar, así que volví a la universidad e hice la carrera de neurociencias para poder explicar qué es lo que ocurría. Cuando afirmo que nuestros pensamientos se convierten literalmente en materia, me baso en la más pura vanguardia científica. Básicamente, esos individuos cambiaron la arquitectura neurológica de su cerebro.
Estimulante curiosidad la suya.
Todas esas personas que tenían una remisión espontánea compartían cuatro cualidades específicas. Lo primero es que todas aceptaron, creyeron y entendieron que había una inteligencia superior dentro de ellos, da igual si la calificaban de divina, espiritual o subconsciente. Lo segundo es que todas aceptaron que fueron sus propios pensamientos y sus propias reacciones las que crearon su enfermedad, y puedo hablar y citar estudios sobre cualquiera de estos temas durante media hora. Hay un floreciente campo científico llamado psico-neuroinmunología que demuestra la conexión existente entre la mente y el cuerpo.
Le creo, pero avancemos en sus conclusiones.
La tercera característica común es que cada persona decidió reinventarse a sí misma para llegar a ser otro, y los estudios actuales en neurociencias muestran que esto es totalmente posible. Por último, tenían en común que durante el periodo en que intentaban meditar o imaginar en qué querían convertirse, hubo tiempos largos en que perdieron la noción del tiempo y el espacio.
¿Y eso qué significa?
El lóbulo frontal representa un 40% ciento de la totalidad del cerebro, y cuando estamos de verdad concentrados o focalizados, el lóbulo frontal actúa como un control de volumen. Como tiene conexiones con todas las demás partes del cerebro, puedo rebajar el volumen del tiempo y del espacio. En otras palabras, los circuitos que tienen que ver con mover tu cuerpo, sentirlo, percibir lo que hay fuera y percibir el tiempo pasan a un segundo plano, y el pensamiento se convierte en la experiencia en sí, es más real que cualquier otra cosa. De este modo el lóbulo frontal elimina todo lo que no es prioritario para focalizarse en un único pensamiento, y es en ese momento en que el cerebro rehace su cableado.
¿En qué se traduce?
Aquello en lo que pensamos y en lo que concentramos nuestra atención con más frecuencia es lo que nos define a escala neurológica. Un reciente estudio demuestra que las grandes ideas surgen cuando uno está relajado, pensando en otras cosas. Entre la intención y el rendirse. Antes se creía que la parte derecha del cerebro es la parte emocional o sentimental, el lado creativo, y la izquierda, la racional o lógica. Pero de hecho, el lado derecho del cerebro es el responsable de procesar la novedad cognitiva, las nuevas ideas que, cuando ya están memorizadas, cuando se convierten en familiares, pasan al lado izquierdo del cerebro. Es lo que conocemos como rutina cognitiva.
¿Cambiar las marchas del coche?
Todas esas cosas que hacemos sin pensar, sí. Esa es la razón de que cuando un neófito escucha música la oiga con el lado derecho del cerebro, pero un músico profesional lo haga con el izquierdo. Esto significa que tenemos la oportunidad de aprender cosas nuevas y recordarlas, es la manera que tiene la evolución de hacer conocido lo desconocido. Podemos cambiar nuestra mentalidad. Al crear nuevos cableados y fortalecerlos con nuestro pensamiento, dándoles prioridad, los que no utilizamos tienden a desaparecer.
Usted habla de inteligencia espiritual, ¿qué es eso, cómo lo explica desde un punto de vista científico?
No hay nada místico en ello. Se trata de la misma inteligencia que organiza y regula todas las funciones corporales. Esta fuerza hace que nuestro corazón lata ininterrumpidamente unas cien mil veces cada día sin que nosotros pensemos siquiera en ello, y se encarga de las sesenta y siete funciones del hígado, aunque la mayoría de la gente ni siquiera sabe que ese órgano realiza tantas tareas. Esta inteligencia sabe cómo mantener el orden entre las células, los tejidos, los órganos y los sistemas corporales, porque ha sido ella quien ha creado el cuerpo a partir de dos células individuales.
¿El poder que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana?
El cerebro no puede cambiar el cerebro porque es sólo un órgano, y la mente no puede cambiar el cerebro porque es un producto del cerebro. Así que tiene que existir algo que está operando en el cerebro para que cambie la mentalidad.
¿Cómo define ese algo?
Ja, ja, ja, esa es una pregunta muy filosófica, dos botellas de vino y quizá cuatro horas, porque se trata de la búsqueda del ser. Pero por el momento es curiosamente la ciencia la que nos permite explicar que efectivamente tenemos control sobre nuestra mente y nuestro cerebro, es decir, que no somos un efecto de nuestros procesos biológicos sino una causa. Básicamente, más allá de mis estudios sobre las remisiones espontáneas de enfermedades, lo que intento transmitirle es que nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones y que cuando aprendemos cómo se crean esos malos hábitos, no sólo podemos romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.
¿Y la predestinación genética?
La investigación científica de vanguardia está mostrando que la genética tiene la misma plasticidad que el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado químico en que vivimos el que hace que algunos estén encendidos y otros apagados. Se ha realizado un estudio muy interesante en Japón con enfermos dependientes de la insulina tipo dos que mostraba cómo los enfermos sometidos a programas de comedia normalizaban su nivel de azúcar en sangre sin necesidad de insulina. Veinticuatro genes activados sólo por el hecho de reírse. Los genes son igual de plásticos que nuestro tejido neuronal.
¿Cada vez que pensamos fabricamos sustancias químicas?
Así es, y estas sustancias a su vez son señales que nos permiten sentir exactamente cómo estábamos pensando. Así que si tienes un pensamiento de infelicidad, al cabo de unos segundos te sientes infeliz. El problema es que en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que pensamos, empezamos a pensar de la manera en que nos sentimos, y eso produce aún más química.
Un círculo vicioso.
Sí, y así se crea lo que llamamos el estado de ser. La repetición de estas señales hace que algunos genes estén activados y otros apagados. Memorizamos este estado como nuestra personalidad, así que la persona dice: “Soy una persona infeliz, negativa, o llena de culpa”, pero en realidad lo único que ha hecho es memorizar su continuidad química y definirse como tal. Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan por nuestro torrente sanguíneo, rodean nuestras células o inundan nuestro cerebro. Cualquier perturbación en la composición química constante, regular y confortable de nuestro cuerpo dará como resultado un malestar.
Estamos enganchados a nuestra química interna.
Sí, haremos prácticamente todo lo que esté en nuestra mano, tanto consciente como inconscientemente y a partir de lo que sentimos, para restaurar nuestro equilibrio químico acostumbrado. Es cuando el cuerpo ya manda sobre la mente.
¿Propone cambiar la química cerebral con nuestro pensamiento?
Es una parte de mi trabajo, no se trata sólo de cambiar la química cerebral, también los circuitos cerebrales, el cableado. Si podemos forzar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, estamos creando una nueva mente. El principio de la neurociencia es que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona ante una situación, por nueva que sea, recurre a esa conexión, es decir, repite el mismo pensamiento una y otra vez y da las mismas respuestas, su cerebro no cambia, vive con la misma mente cada día.
¿Cómo interrumpir el ciclo?
A través del proceso de conocimiento y de la experiencia podemos cambiar el cerebro. Es buena idea examinar constantemente qué podemos cambiar dentro de nosotros. Si cada mañana nos planteáramos cuál es la mejor idea que podemos tener de nosotros mismos, tendríamos otro tipo de mundo.
¿Qué preguntas debemos hacernos para sentir de otra manera?
La mayoría de las personas cree que las emociones son reales.. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y qué quiero emular?
Pero saber quién quieres ser no es suficiente para cambiar tu cableado.
No. El conocimiento es lo que precede a la experiencia. Aprender una información es personalizarla y aplicarla. Debemos modificar nuestro comportamiento para poder tener una nueva experiencia que a su vez crea nuevas emociones. El conocimiento es para la mente; la experiencia, para el cuerpo. Tenemos que enseñar al cuerpo lo que la mente ha entendido intelectualmente. Si seguimos repitiendo esa experiencia, se archiva en un sistema nuevo en el cerebro, y eso permite pasar del pensar al hacer, al ser.
El siguiente paso es cambiar hábitos de comportamiento, tiene que haber acción.
El hábito más grande que tenemos que romper es el de ser nosotros mismos, porque la neurociencia y la psicología dicen que la personalidad ya esta formada antes de los 35 años, eso significa que tenemos los circuitos hechos para poder enfrentarnos a cualquier situación y, por lo tanto, vamos a pensar, a sentir y actuar de la misma manera el resto de nuestros días. Pero los últimos estudios muestran que es posible cambiar la personalidad en todas las etapas de la vida, para eso hay que convertir el hábito inconsciente en algo consciente, llegar a tener conciencia de esos pensamientos y sentimientos inconscientes.
¿Eso son 20 años de psicoanálisis?
Aunque llegues a entender intelectualmente que tu padre era muy dominante, eso no cambia tu condición. El primer paso siempre es aprender. Mientras vamos aprendiendo nueva información y empezamos a pensarla, la contrastamos con nuestras creencias y la analizamos, estamos cambiando nuestro cableado, construyendo una nueva mente. Una vez esa nueva mente está establecida, tenemos que empezar a pensar cómo mostrarla, y ahí entra el cuerpo. Cualquier proceso de cambio requiere el desaprender y el reaprender.

viernes, 8 de marzo de 2013

El poder del ahora o la desprogramación del autómata human

por David Topí

Gurdjieff, místico ruso de principios del siglo pasado, decía siempre a sus alumnos que el cuerpo humano que usamos es una máquina, cargada de programas de comportamiento automáticos que se ejecutan sin control, o bajo el control de la mente, haciéndonos a todos, básicamente, autómatas que navegamos por la vida de forma inconsciente, dejándonos llevar por los programas y patrones de comportamiento que activamos, según las necesidades del día a día.

Eckhart Tolle, en el libro “El Poder del Ahora”, contaba como llegó un momento en el que se dijo: “ya no puedo vivir más conmigo mismo”, lo cual le llevó a pensar que tenia que haber dos “Yo’s”, al menos, para que uno de ellos no pudiera vivir con el otro. Tanto Gurdjieff como Tolle nos hablan de la misma cosa, la mente/carácter/personalidad que tenemos, y el alma/conciencia que somos.

Desprogramar el autómata, potenciar la conciencia

Es todo un ejercicio de voluntad y trabajo interno, tremendamente intenso, doblegar a la parte automática y autómata de la simbiosis alma/mente. En casi todos los momentos de nuestra vida, son estos programas automáticos e inconscientes los que nos gobiernan (incluyo todos los componentes mentales como el ego, el subconsciente, los patrones de comportamiento, etc..) Dice Tolle que, realmente, para darnos cuenta de que existe este control sobre nosotros de la parte autómata, solo tenemos que enfocarnos en traer la conciencia al momento presente, al ahora.

Gurdjieff y toda su escuela de El Cuarto Camino, como se han denominado a sus enseñanzas, ponen mucho énfasis en desprogramar al ser humano de los patrones automáticos de comportamiento para dejar de ser máquinas reactivas y que la conciencia tome los mandos estando el 100% del tiempo presente y “consciente” del cuerpo que ocupa, de lo que entra por los cinco sentidos y de lo que sucede en este instante concreto. El objetivo es bloquear a la mente y a nuestra personalidad de irse al pasado, o al futuro, dónde siempre solemos estar, bien recordando cosas o hechos que nos han sucedido (que he comido ayer o que hice la semana pasada), o bien cosas que esperamos que sucedan o creemos que sucederán. Mientras estemos con la mente en ese pasado o en ese futuro, no estamos “presentes”, y, al no estar “presentes”, el autómata que dirige este cuerpo orgánico que habito está en control. Mientras que Gurdjieff propone desmontar al autómata, Tolle propone potenciar la conciencia para que el autómata no tenga poder. Dos caminos para el mismo objetivo.

Experiméntalo tu mismo

Incluso mientras escribo este articulo noto la lucha entre mi autómata y mi conciencia por tener el control. El autómata está pensando las palabras que voy a usar, las ideas que voy a escribir dentro de dos párrafos, pero mi conciencia está intentando que note cada tecla del ordenador que estoy pulsando y que me concentre en el pensamiento justo que estoy escribiendo en este momento, no en el que voy a escribir un poco más adelante. Mi conciencia quiere fluir con lo que llegue en cada instante para que lo escriba, mi mente está pidiendo que planifique lo que voy a escribir y lo mantenga, para reforzar su presencia con múltiples intentos de mantenerse fuera del “ahora”. Cuando, continuamente, por el simple hecho de usar tu poder de voluntad, vuelves una y otra vez al “ahora”, al presente, bloqueamos un poco más las derivas de irnos a un estado pasado o futuro, de forma que puedo tener el control sobre mi existencia con un poco mas de constancia y durante mas tiempo.

El poder del ahora

El estado de estar “presente” es tremendamente poderoso. En él, no hay problemas ni situaciones a resolver, ni preocupaciones. Pruébalo. Hazte presente, disóciate del autómata y conviértete en un observador de ti mismo. Cada instante que te mantienes anclado al tiempo te arrastra a pensar en todo lo que tenemos que hacer en nuestra vida, lo que nos espera, las cosas que tenemos que solucionar. Mientras que, por el contrario, cada instante que estamos en el “ahora” es solo un instante de experimentar la vida al 100%, y dejar entonces que esta fluya y vaya trayendo experiencias a las cuales no nos anticipamos, sino que vamos gestionando bajo la batuta de la conciencia “en presente” a medida que va siendo necesario.

El objetivo es solo uno, que de repente, de tanto ir y venir de la conciencia a la inconsciencia, es decir, de tanto recuperar el control sobre nuestra mente automática, perderlo de nuevo, volver a ejecutar nuestros programas de siempre, volver a desconectarlos y vuelta a empezar, es que un buen día el ciclo se pare y al haber ejercido nuestra voluntad constantemente sobre nuestros programas, la conciencia ya no pierda el control, y se instaure de forma permanente la percepción del momento “presente” en nosotros, viviendo constantemente y aprovechando el poder del “ahora”.

un abrazo!

David

 

¿Qué es el amor?

¿Qué es el amor?

El carácter activo del amor (que depende del desarrollo caracterológico de la persona) se vuelve evidente en el hecho que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas de amor. Esos elementos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.

Cuidado. Es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. La esencia del amor es “trabajar” por algo y “hacer crecer”. El amor y el trabajo son inseparables.

Responsabilidad. Significa estar listo y dispuesto a “responder”. La persona que ama responde. La vida de tu hermano no es solo asunto de tu hermano, sino también es asunto tuyo. Siéntete tan responsable por tus semejantes como por ti mismo.  Tal responsabilidad atañe al cuidado tanto de las necesidades físicas como psíquicas.

Respeto. Tal responsabilidad podría degenerar fácilmente en posesividad, si no fuera por un tercer elemento. El respeto... Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota la capacidad de mirar (del latín respicere), de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma en la forma que le es propia y no para servirme. Es obvio que el respeto solo es posible si yo he alcanzado independencia. El respeto solo existe sobre la base de la libertad. El amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación.

Conocimiento. Respetar a una persona sin conocerla, haría que el cuidado y la responsabilidad fueran ciegos, si no los guiara el conocimiento. El conocimiento sería vacío sino lo motivara la preocupación. Hay muchos niveles de conocimiento, pero el que constituye un aspecto del amor penetra hasta el meollo, cuando puedo trascender la preocupación por mí mismo, y ver a la otra persona en sus propios términos. Ejemplo: una persona encolerizada, si puedo llegar a conocerla más profundamente sabré que está angustiada e inquieta; que se siente sola, que se siente culpable. Es decir, como una persona que sufre y no como una persona enojada.

...

Pero el conocimiento tiene otra relación más fundamental con el problema del amor. La necesidad básica de fundirse con otra persona para trascender de ese modo la prisión de la propia separatidad se vincula, de modo íntimo, con otro deseo específicamente humano, el de conocer “el secreto del hombre”

Cuanto más avanzamos hacia las profundidades de nuestro ser, o el ser de los otros, nos elude la meta del conocimiento (porque no somos una cosa y tampoco lo son nuestros semejantes). Sin embargo, no podemos dejar de sentir el deseo de penetrar en el secreto del alma humana.

Hay una manera desesperada de conocer el secreto: lograr el poder absoluto sobre otra persona, que la transforma en una cosa de nuestra posesión (en el extremo, el sadomasoquismo)

El otro camino: el amor, El amor es la penetración activa en la otra persona, en la que la unión satisface mi deseo de conocer. En el acto de fusión, te conozco, me conozco a mí mismo, y conozco a todos –y no “conozco” nada- Conozco de la única manera en que el conocimiento de lo que está vivo le es posible al hombre –por la experiencia de la unión- no mediante algún conocimiento proporcionado por nuestro pensamiento.

El sadismo está motivado por el deseo de conocer el secreto, y sin embargo, permanezco tan ignorante como antes. He destrozado completamente al otro ser, y , sin embargo, no he hecho más que separarlo en pedazos.

El amor es la única fuente de conocimiento, que en acto de unión, satisface mi búsqueda. En el acto de amar, de entregarse en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al hombre. La única forma de alcanzar el conocimiento total consiste en el acto de amar: ese acto trasciende el pensamiento, trasciende las palabras.

...

Sin embargo, el conocimiento psicológico (pensamiento), es una condición necesaria para el pleno conocimiento en el acto de amar. El conocimiento psicológico, no obstante, no puede convertirse en un sustituto del conocimiento pleno del acto de amar, tan solo es un paso para él.

Cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento son mutuamente interdependientes. Constituyen un síndrome de actitudes que se encuentran en la persona madura; esto es, en la persona que desarrolla productivamente sus propios poderes, que sólo desea poseer lo que ha ganado con su trabajo, que ha renunciado a sus sueños narcisistas de omnisapiencia, omnipotencia, que ha adquirido humildad basada en esa fuerza interior que sólo la genuina actividad productiva puede proporcionar.

...

Hasta ahora he hablado sobre el amor como forma de superar la separatidad humana, como la realización del anhelo de unión (necesidad universal, existencial). Hay otra necesidad más específica y de orden biológico: el deseo de unión entre los polos masculino y femenino. La polarización sexual lleva al hombre a buscar la unión con el otro sexo. Esta polaridad entre los principios masculino y femenino existe también dentro de cada hombre y mujer. Así como fisiológicamente tanto el hombre como la mujer poseen hormonas del sexo opuesto, así también en el sentido psicológico son bisexuales. Llevan en sí mismos el principio de recibir y de penetrar, de la materia y del espíritu. El hombre –y la mujer- solo logra la unión interior en la unión con su polaridad femenina o masculina. Esa polaridad es la base de su creatividad

Tomado de “El Arte de Amar”

Erich Fromm

 
 

lunes, 14 de enero de 2013

Ley de atracción


Por Silvia Patrono
http://www.creandotuvida.com/Ley_Atraccion_1.html


Cuando hablamos de magnetismo lo primero que nos viene a la mente son dos imanes que se atraen o rechazan. Pero hay también otro tipo de magnetismo regido por las mismas leyes, que es el que generamos las personas con nuestros pensamientos. Dichos pensamientos emiten una energía vibratoria que funciona como si fuese una antena. Esta manda una frecuencia y atrae exactamente otra vibración de la misma frecuencia. El principio de la Ley de Atracción o Magnetismo, basado en la física cuántica, señala que una energía emitida atraerá únicamente otra energía melliza o igual.

 
Los pensamientos son disparadores de energía. Aunque no podamos ver esa corriente con nuestros sentidos, ella existe y atrae energía semejante todo el tiempo: el 100% de las veces sin fallar. Es Ley Universal. Un pensamiento negativo atraerá energía/circunstancias negativas y un pensamiento positivo atraerá energía/circunstancias positivas. Cuando sintonizamos la radio para escuchar música clásica, ésta envía una señal y obviamente lo que recibiremos como respuesta a nuestro mensaje energético es música clásica. Es la única recepción posible. No escucharemos Hip Hop, Tango o Rock’n Roll. La vida se traduce de esa manera.

No hay forma de engañar o quebrantar la Ley de Atracción. Ella funciona en el Universo siempre de la misma forma: tanto en el caso de imanes, como de pensamientos. Sean nuestros pensamientos positivos o negativos, sea nuestra intención buena o mala: la Ley de Atracción continúa actuando y respondiendo.

“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes.” Confucio

No somos víctimas. Cada evento que nos va sucediendo
cotidianamente forma parte del magnetismo que generamos con nuestros pensamientos ya que somos seres creadores y por ende concebimos la realidad que vivimos, lo cual nos hace 100% responsables de donde nos encontramos hoy. Por supuesto que cuesta mucho entender que uno sea responsable de trabajar para el jefe incompetente que tenemos, o de vivir en un lugar que no nos gusta, o haber provocado la falta de esto o la necesidad de aquello. ¿Cómo es que si uno tiene el poder de crear lo que quiere, va a crear justamente lo que no le gusta? Lo primero que se nos cruza por la cabeza es dejar de leer sobre la Ley de Atracción y la función que tienen nuestros pensamientos en nuestra vida. Sin embargo no es recomendable desechar la importancia de esta ley sin antes haber ahondado un poco más en los fundamentos de la misma. Luego podremos decidir si la aplicación a la ley ad atracción no tiene ningún beneficio o por el contario entenderemos el profundo y valioso mecanismo creativo con el que cada individuo viene a esta vida y que la gran mayoría de las personas desconoce. Démonos la oportunidad de continuar descubriendo y aprendiendo el uso práctico y esencial que la Ley de Atracción tiene en el ser humano.

-¿Sabemos que tenemos el poder de crear nuestra realidad?
-¿Nos hemos percatado que podemos hacerlo sin necesidad de depender de nada ni nadie?
-¿Conocemos el poder de los pensamientos y la función que nuestras emociones tienen en el proceso de crear la vida que soñamos?
 

Si nos detenemos unos minutos a observar con honestidad el tipo de pensamientos que generamos y luego miramos nuestra vida es probable que encontremos coincidencias.

Por ejemplo, Juan piensa:
 

“Es muy difícil ganar un buen sueldo. Las cosas en la vida cuestan mucho y sin sacrificio no se logra nada. Yo trabajo duro y no me quejo pero pienso que la vida es injusta y me debe el reconocimiento a mi esfuerzo.” 

Juan seguramente estará generando una realidad donde no tiene un buen sueldo o si por el contrario gana bien, no lo valora o no lo reconoce ya que su pensamiento lo expresa muy claramente: “La vida es injusta y me debe…”

Juan ha creado: insatisfacción, sacrificio, dificultades reales o imaginarias. 

Tal vez alguien desde afuera crea que Juan está equivocado y su percepción de las circunstancias le indique que en la vida de Juan no hay motivo para quejarse, pero eso es justamente una percepción y la percepción que sólo vale en la vida de Juan es la del mismo Juan, ya que él es el dueño/creador de sus pensamientos y por ende de su vida.

Todo el tiempo tenemos la posibilidad de elegir. Estamos siempre generando nuestra realidad. El cambio no sucede mágicamente o de casualidad sino que uno mismo lo crea, seamos conscientes de ello o no. Entender cómo funciona la Ley de Atracción es de gran ayuda ya que nos permite comprender los mecanismos que usamos para manifestar lo que estamos viviendo hoy. Si no nos gusta lo que vivimos podemos cambiarlo. La Ley de Atracción es simple y la podemos aplicar ya.
 

“La vida es hermosa. Vivirla no es una casualidad.” Albert Einstein

Pensar y sentir genuinamente que somos los diseñadores de nuestra realidad nos pone en una posición activa y de responsabilidad ante la vida que deseamos crear. Podemos cambiar lo que no nos gusta en forma consciente cuando cambiamos la forma de pensar y por consiguiente nuestro magnetismo. Ambos están íntimamente ligados. ¿Cómo se empieza a pensar diferente? A través de un proceso de creación consciente. El individuo debe preguntarse:
 

· ¿Qué quiero vivir?
· ¿Qué deseo que me pase?
· ¿Qué quiero experimentar?
· ¿Qué tipo de trabajo ambiciono?
· ¿Qué cosas me gustan?
· ¿Qué tipo de pareja ó de relaciones pretendo en mi vida?

Y por sobre todo, la mayor pregunta es: ¿Por qué? ¿Por qué quiero lo que quiero? Detente un minuto y respóndete esa pregunta.

A veces pasamos tanto tiempo pensando, conversando, quejándonos o escribiendo sobre lo que no nos gusta que nos olvidamos de aquellas cosas que desearíamos vivir. Nos cuesta más trabajo escribir una lista de lo que queremos lograr en la vida, que de aquellas cosas que nos mantienen en un estado de insatisfacción constante y sobre las que irónicamente hablamos y pensamos todo el tiempo.

“La inteligencia consiste no solo en el conocimiento sino también en la destreza de aplicar los conocimientos a la práctica.” Aristóteles

Hay que empezar a visualizar lo deseado. Cada vez que pensemos en ello estaremos mandando una señal, una vibración. Para muchas personas este paso es muy difícil de aplicar ya que se encuentran limitadas por el concepto de escasez u otros miedos.
Lamentablemente a muchos de nosotros se nos ha educado con la idea de que vivimos en un mundo de escasez y que la abundancia y lo bueno sólo le suceden a los otros. Nuevamente seguimos atrayendo lo que pensamos: escasez o la percepción de que vivimos en escases (no importa cuán buena sea nuestra situación económica).

El Universo es infinitamente rico y hay abundancia para todos. El individuo es quien tiene mentalidad de escasez. Hay gente de dinero que vive miserablemente y gente modesta que celebra y comparte un pedazo de pan, agradeciendo y apreciando la abundancia en su vida. A la vez hay personas que viven felices y han podido crear un balance donde el amor y la abundancia fluyen en todas sus formas. El espectro es tan grande como habitantes en este planeta.

· ¿Qué es lo que uno desea?

· ¿Qué quiero y por qué?

· ¿Hacia dónde me están llevando mis pensamientos y por ende mis acciones?

· ¿Qué siento cuando pienso en mi vida?

· ¿Qué siento cuando pienso en el presente, en este instante?

· ¿Qué siento cuando pienso en lo que deseo?

· ¿Qué siento cuando pienso en mí?

· ¿Qué emociones evocan mis pensamientos?

· ¿Siento dolor, angustia, rencor, frustración, odio, conformismo, alegría, amor, esperanza, satisfacción, éxito…?

· ¿La emoción que siento en este instante está provocada por el presente o por recuerdos del pasado?

Está comprobado científicamente que vivimos más del 95% del día en forma inconsciente o automática. Esto se debe al poder que tienen los hábitos sobre nosotros, lo cual indica que la gran parte del día la vivimos de forma mecánica manejados por lo habitual/ las costumbres/los hábitos.

Esther Hicks, autora de “Pedid que ya se os ha dado, ”entre otros grandes libros, define a los hábitos como un mismo pensamiento que se repite y repite en el momento presente creando siempre la misma realidad. Ella dice, ”Si cambio el pensamiento, cambio el hábito.”

Tratemos entonces de llenar ese espacio automático de la rutina con hábitos/pensamientos nuevos que nosotros decidimos elegir hoy, y liberémonos de las resistencias que nos mantienen paralizados. La mayoría de las personas vivimos pensando, recordando y repitiendo el pasado o proyectándonos a un futuro incierto, olvidando que el presente es el único punto de cambio porque es lo único real con lo que disponemos. Todo nuestro poder y potencial está en el presente. Aquí. Ahora. Ya.

Si el presente que vivo es un fiel reflejo de mi pasado es porque estoy pensando todo el tiempo en el pasado y así recreándolo/repitiéndolo en este instante. Tal vez las circunstancias y personas que nos rodean hoy son otras pero nuestras emociones (miedos, ansiedades, frustraciones, limitaciones, complejos) son exactamente las que experimentábamos en el pasado y continuamos sintiendo hoy.
Un pequeño giro en la forma de pensar produce cambios. Es necesario enfocarnos en que queremos y porque lo queremos, lo cual evocará una emoción. Dicha emoción nos acercará o distanciará de lo que deseamos: me siento bien (en cualquiera de sus formas y grados) me acerco a lo que quiero manifestar; me siento mal (en cualquiera de sus formas y grados) me alejo de mi deseo. El “cómo” y “cuándo” se darán las cosas no nos corresponde a nosotros manejarlo ni decidirlo. El Universo/ Dios /Ser Superior es quien sabe la mejor forma y el momento indicado para manifestar lo que deseamos. Estar atentos es nuestra función. Estemos atentos a las nuevas ideas que nos vienen a la cabeza o a las situaciones que se presentan. Por ejemplo: yendo al almacén me encuentro casualmente con la persona que trae una solución a mi problema o recibo el llamado que esperaba. El “cuándo” y “cómo” manifestar lo que deseo me lleva a querer manejar las situaciones externas que están mas allá de mi control y eso va justamente en contra de la Ley de Atracción, la cual alienta el fluir con la vida, CONFIANDO que todo está bien y merezco lo que anhelo.

“Cuando” y “como” se manifestará lo que pido está en manos del Universo. La función de uno es saber que es lo que queremos y porque.

RESISTENCIAS

Quiero cambiar pero le temo al cambio:

Quizás a nivel consciente creemos que estamos listos a permitirnos pensar que es lo que deseamos pero nuestro subconsciente envía a la vez pensamientos limitados o contradictorios originados por el miedo al cambio, al futuro o a lo desconocido. Es como pensar: “Si pero no.”Resultado: “Estancamiento”

Por ejemplo:

“Quiero ser feliz pero no creo que eso me pase.”

“Quiero encontrar al hombre de mis sueños pero no creo que exista.”

Es esencial entender que dos pensamientos contradictorios nos mantienen estáticos: no hay avance. Una vez esclarecido este punto es más fácil sentarnos a meditar y pensar que es lo que realmente queremos atraer a nuestra vida.

Nuestras resistencias son un gran obstáculo a vencer. Es posible lograrlo pero hay que saber identificarlas. El entusiasmo a dejar de fumar, beber, empezar una dieta, tratar mejor a nuestros hijos o conyuge se diluye cuando las resistencias de cada uno de nosotros empiezan a tomar lugar. Ellas pue- den ocupar tanto espacio que hasta llegan a ensombrecer el nuevo camino que deseamos tomar disfrazándose de “gran amiga”.


Las resistencias producen confusión, miedo, enojo, impaciencia… Ellas justifican nuestras decisiones erróneas y nos mantienen como si hubiésemos caído a un pozo con arena movediza: tenemos la sensación de movimiento pero estamos totalmente atrapados. Creemos que cambiamos de rumbo pero todo sigue igual, estamos siempre en el mismo lugar.

“Si tenéis el hábito de tomar las cosas con alegría, rara vez os encontraréis en circunstancias difíciles.”
Robert Baden Powel

La vida es una creación constante y tener conocimiento sobre la ley deAtracción ayuda a aquellos que seguimos atrapados en la repetición de lo que no queremos vivir. Muchas  personas pasan sus días sin ser conscientes del rol protagónico que tienen en la vida que viven y se pierden en una rutina gris y derrotista, olvidando que ellas mismas pueden cambiarla pues, ¡Ellas la han creado!


Una persona que se siente desesperada porque la circunstancia que vive no es la que desea y piensa que no va a poder salir de ella, tiene la gran posibilidad de revertir esa situación si entiende que su manera de pensar atrajo esa realidad y que cambiando sus pensamientos puede cambiar su vida siempre y cuando: se anime a pensar lo que quiere vivir, a expresar que experiencia ambiciona tener en su vida y no pone RESISTENCIA a VIVIRLA. Este concepto en sí mismo genera una nueva realidad. El punto es comprender que lo que a uno le sucede no es por suerte, casualidad o el resultado de una maldición. El mundo externo es un reflejo de los pensamientos del individuo que está constantemente creando la realidad que vive.

Por Silvia Patrono

Videos related to 'What the bleep do we know? Down the rabbit hole. part 9'

Videos related to 'Sasha Cohen 2004 Worlds EX'

Al andar se hace el camino.....

Al andar se hace el camino.....
EL CAMINANTE